Apareció ya la primera y contundente admisión oficial respecto de la profunda fragilidad de la reforma de la educación en curso.
Existe, dice el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el “riesgo de que la reforma no pueda continuar… un precandidato ha dicho… que la echaría abajo” ( La Jornada, 15/3/16, p. 3), en referencia evidente a López Obrador.
Las cúpulas que dirigen al país saben muy bien que el problema no es que un precandidato haga una declaración contra la reforma.
Se trata de toda la reforma, como informa Aurelio Nuño, actual encargado del sector.
Por otro lado, está también la posición de debilidad en que se han colocado empresarios y gobierno al adoptar la línea dura como propuesta fundamental de operación de la reforma.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/19/opinion/016a1pol
