Eso es lo que acaban de hacer unos evolucionistas de Düsseldorf para deducir el genoma del primer ser vivo de la Tierra.
Ni el más optimista de los paleontólogos tiene esperanzas de poder leer directamente el genoma del primer ser vivo que evolucionó en la Tierra.
Una precisión: lo que identifica este método lingüístico no es exactamente el primer ser vivo del planeta, sino el ancestro de todos los seres vivos actuales.
Esta es una conclusión muy satisfactoria, porque bacterias y arqueas son claramente dos reinos biológicos muy antiguos y fundamentales.
Una historia redonda que empieza a tener un sentido evolutivo profundo, y que en cierto sentido sintetiza un siglo de biología.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/01/ciencia/1470067246_816672.html
