No buscan liberar esa religión, sino someterla y estatalizarla.
La actividad del laicismo no se dirige contra el clero ni la religión, sino contra el clericalismo que pretende apropiarse la esfera pública e imponerse sobre todas las conciencias”.
Lo laico no es un añadido caprichoso al concepto de ciudadanía, sino el derecho a ser como uno quiere”.
En su opinión, “el laicismo debe reclamarse abiertamente anticlerical, aún a pesar de las connotaciones equívocas que puede tener como sinónimo de antirreligioso.
El primer empeño del filósofo fue definir qué es y qué no es el laicismo, para refutar las acusaciones de los eclesiásticos católicos contra los laicistas como antirreligiosos o ateos peligrosos.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/04/02/actualidad/1459600476_288886.html
