Además, estos especímenes, pese a ser aún jóvenes, “tenían plumas similares a las de los adultos en aves modernas.
Hace más de 150 millones de años, ya había dinosaurios cubiertos por estructuras parecidas a las plumas que hoy son propias de los pájaros.
Los enantiornites como los que quedaron atrapados en el ámbar de esta historia desaparecieron, pero sus plumas sobrevivieron con los dinosaurios que encogieron para salvarse de la extinción.
Hace 99 millones de años, los restos de dos jóvenes aves quedaron atrapados en ámbar.
Aquellos apéndices comenzaron a servir para planear o para prolongar los saltos en busca de presas, y millones de años después, con unas plumas mucho más sofisticadas, los dinosaurios asaltaron el cielo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/28/ciencia/1467136221_016609.html
