Previamente, las hermanas Naughton habían tocado con empuje y autoridad la compleja obra Hallelujah Junction, para dos pianos, de John Adams.
Especialmente atractiva en este Mozart de las hermanas Naughton, la dramática pero nunca manierista transición a la variación en el modo menor, y la vuelta al brillante sol mayor básico de la pieza.
Antes de Adams, las Naughton interpretaron una de las notables partituras de Wolfgang Amadeus Mozart para piano a cuatro manos, Andante y variaciones K. 501.
En esta obra mozartiana, la transparencia textural lograda por las Naughton no estuvo reñida con la buena proyección sonora y las bien calibradas gradaciones dinámicas.
Sabiduría madura, también, en el balance propuesto por las Naughton en los numerosos pasajes en los que Messiaen hace coincidir campos armónicos sugestivamente ambiguos con dulces tríadas mayores.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/09/opinion/a03a1cul
