Curiosamente, el paso de los trenes ha sido más grave para los vecinos que no la construcción del túnel, hecho con tuneladora.
Fuentes vecinales aseguraron ayer que se han instalado sensores para analizar las vibraciones y los ruidos en algunos edificios, que son muy perceptibles pese a que el túnel pasa a unos 50 metros de profundidad.
La previsión de las administraciones es que la solución esté lista en el plazo de un mes.
Uno de los vecinos, Josep Maria Vidal, opinó que uno de los orígenes de los ruidos está en un cambio de agujas que lo trenes tienen que cruzar.
El mayor número de afectados se concentra en las calles de Pujós, Llavines, Besa y Estruch, aunque se han producido quejas en otras zonas.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/02/23/catalunya/1456256235_914438.html
