Y es también una lengua invasiva, que afecta y modifica a la lengua española con una fuerza que no puede ser ignorada.
En el caso del español se trata de una lengua agresiva, en permanente mutación y transformación, que avanza cubriendo distancias; y más que una lengua agresiva, o además de eso, o por eso, es una lengua invasiva.
Los números pueden parecer superfluos, pero lo primero que explican es que, con semejante envergadura, no puede ser una lengua a la defensiva, en proceso de fragmentación, ya no digamos de extinción.
Toda lengua es un organismo vivo, que disfruta o padece de buena o mala salud.
Una hermosa lengua literaria en el ámbito contemporáneo, sin duda, y podemos comprobarlo sin necesidad de alejar nuestra mirada del Caribe insular donde se alzan las espléndidas voces de Derek Walcott y V. S. Naipaul.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/17/opinion/020a2pol
