La conocida como ley 3 de 3, que desbordó el mínimo de firmas requeridas y contó con el apoyo de amplios sectores de la academia e intelectuales, ha quedado muy descafeinada.
Los formularios de la ley 3 de 3 ya respetaban la privacidad.
Menos de la mitad de los funcionarios públicos han dado a conocer las tripas de su curriculum económico.
La mayoría del PRI en el Senado desactivó este miércoles la ambiciosa apuesta por la transparencia y rendición de cuentas.
La información que deberán revelar los funcionarios queda ahora al arbitrio de un comité controlado a su vez por el Senado.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/15/actualidad/1466015885_300641.html
