Entre los años 1995 y 1996, en San Andrés Sakamch’en, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) realizó uno de los ejercicios más democráticos de que se tenga memoria en la historia reciente de nuestro país, para construir las propuestas que serían posteriormente el contenido de los acuerdos de San Andrés, sobre derechos y cultura indígena.
En lo relativo a las tierras, los acuerdos de San Andrés establecían el acceso a los recursos naturales de sus tierras, entendidas éstas como la totalidad del hábitat que los pueblos indígenas usan y ocupan, salvo aquellos cuyo dominio directo corresponde a la nación.
Las nuevas disposicio-nes constitucionales debían incluir el reconocimiento de la autonomía de las comunidades y pueblos indígenas, a partir de sus características culturales, sociales, políticas y económicas, propias y diferenciadas.
Finalmente, cuando llegó la iniciativa de reforma constitucional al Poder Legislativo, los senadores y diputados eliminaron gran parte de la propuesta.
A pesar de haber suscrito los acuerdos, el gobierno federal se negó a cumplirlos, eludiendo consecuentemente la obligación jurídica que asumió con el EZLN y frente a toda la sociedad.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/18/opinion/022a2pol