Y todo ello nos conduce a otro antañón debate: ¿el periodismo tiene o no apellidos y cuánto valen estos para determinar su identidad?
La posición tradicionalista es la de que el periodismo de siempre sigue en su versión digital, solo que ensanchado para que quepa toda la tecnología necesaria; y que el periodismo, en resumen, solo puede tener una naturaleza.
Y no es así; que a esos adjetivos les llamemos apellidos o no es irrelevante, pero en esos casos el periodismo es cierto que no varía de naturaleza, sino únicamente en lo tocante a la capacitación del interesado.
El periodismo está sufriendo tan grandes transformaciones en nuestro tiempo que obliga a plantearse la cuestión de su naturaleza.
Concluyo que periodismo impreso y periodismo digital son nombres propios, categorías en sí mismas, de naturaleza a la vez común y diferente, y a las que se puede adjuntar una variedad de apellidos o modalidades: local, cultura etc., o, aún mejor, un florilegio de todos esos apartados porque el multimedia desafía los encasillamientos, tan obvios, sin embargo, en el impreso.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/25/actualidad/1458919059_142999.html