Grupos empresariales visitaron el paraíso y desde entonces, con base en engaños y argucias, se quieren quedar con estas playas donde se planea un millonario complejo turístico.
Y les hubiera sido menos difícil si no engañan e intentan despojar de más tierras de las que de por sí les vendieron algunos ejidatarios.
Llevar progreso, oportunidades, trabajo e infraestructura, además de dinero, a la isla fueron las promesas.
De 116 ejidatarios, 70 vendieron a los empresarios.
El grupo empresarial Ara y la familia Ponce, poderosos en la península, llegaron para quedarse.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/03/opinion/014o1pol
