Muchas veces me he preguntado qué sería de mi relación con Alberto si no hubiéramos tenido a Pablo.
Cede un poco: dile que lo has pensado bien y estás dispuesta a tener a Pablo.
Se lo conté a Luisa, mi compañera de trabajo, y ella me dio un consejo: “¿Quieres que tu relación con Alberto mejore?
Durante la cena, Alberto volvió a hablarme de su encuentro con la pareja y al fin me preguntó si me gustaría tener una mascota.
Aquí hago lo que se me dé mi gana , gritó Alberto, y se fue dando un portazo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/10/opinion/032o1soc
