El macrismo ha intentado resolver este conflicto por vía indirecta: ninguno de los responsables le llama centro Kirchner, se impone el término “CCK”.
La norma tendría efecto retroactivo y forzaría a cambiar el Centro Kirchner por Centro Cultural del Bicentenario, que era la idea inicial antes de que Cristina Fernández de Kirchner decidiera dedicar este edificio a su marido.
Por eso ahora Macri quiere cambiarle el nombre y tiene que hacerlo a través de una ley promovida por Hernán Lombardi, su ministro de Medios Públicos, que tiene sus oficinas precisamente en el Centro Kirchner.
Con esta ley también quedaría prohibido dedicar a Macri ningún hito de su mandato hasta 20 años después de su muerte.
Kirchner murió en 2010, por lo que hasta 2030 no podría ponerse nada a su nombre.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/10/argentina/1476104651_792066.html
