Pero la colisión más grave no es con la CIDH, sino con la realidad.
Resulta desalentadora, por ello, la negativa oficial a un diagnóstico que refleja de manera precisa la exasperante realidad que sufren millones de personas en el territorio nacional.
El encontronazo gubernamental con la instancia hemisférica de derechos humanos es, sin duda, preocupante por cuanto agudiza el creciente descrédito internacional del régimen, agravado por numerosos señalamientos negativos en materia de corrupción y violaciones a las garantías básicas.
En cuanto a las medidas del actual gobierno para enfrentar esa crisis, la CIDH las consideró deficientes e insuficientes y señaló que existe “una profunda brecha” entre las instituciones legislativas y judiciales y la realidad que padecen millones de personas.
El primer paso para resolver los problemas consiste en admitir su existencia.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/03/03/editorial-mexico-ante-la-cidh-realidad-negada-2635.html
