En la última década 40 religiosos han sido asesinados y México se posiciona como el país más peligroso para ser sacerdote en América Latina, según un informe del Episcopado.
En los tres años de Gobierno de Enrique Peña Nieto 11 sacerdotes han sido asesinados y dos están desaparecidos.
En la región del sureste mexicano la vida de un sacerdote ha sido tasada a un precio de 300.000 pesos (unos 16.000 dólares).
En los tres años de Peña Nieto 11 sacerdotes han sido asesinados y dos están desaparecidos.
En la lista de agresiones contra los miembros de la Iglesia católica figuran sacerdotes, seminaristas, diáconos, sacristanes y otros religiosos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/05/mexico/1454632692_426474.html
