Sin necesidad de héroes, magos ni redentores que acaban contaminando y desvirtuando la democracia y recortando libertades.
No existen atajos para resolver una crisis política o económica.
La solución de las crisis sólo aparece cuando los diferentes son capaces de sentarse ante la mesa para buscar juntos soluciones posibles, no milagrosas.
Son aún millones los que prefieren la sensatez, el diálogo, la búsqueda de soluciones realistas, no fantasiosas.
¿Y si esa ausencia de un hechicero de la política fuera la mayor garantía para que la crisis se resuelva del modo más democrático y moderno?
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/30/america/1459353293_309700.html
