Hace 10 días una estampida incontrolable causó una terrible tragedia en La Meca, durante la peregrinación anual del Haj.
La lapidación de Satán , según aprendí leyendo acerca del desgraciado suceso reciente, emula un episodio que, según la tradución musulmana, le sucedió al patriarca Abraham, quien aparece en la tradición musulmana como profeta.
El mundo está lleno de nostalgia, y la nostalgia es peligrosa consejera.
Sigue decidido a sacrificar a su hijo por la petición de Dios.
Hoy día, en medio de lo más conocido, aparece de pronto lo más extraño.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/07/opinion/019a1pol
