No sólo de pan vive el hombre, sino de la palabra de Dios…, reportan los Evangelios cristianos como la frase con la que Jesús rechaza la tentación de convertir las piedras del desierto en panes, tras 40 días de ayuno.
Y su colofón: … voces para siempre acalladas: la humanidad se empobrece.
Palabras también para agradecer a las misteriosas fuerzas de la naturaleza su infinita generosidad.
De otro modo, la humanidad no hubiera podido reproducirse ni adquirir una creciente comprensión de su entorno, del natural por supuesto, pero también del entorno social fuera del cual los humanos no somos viables.
Pero, más acá del simbolismo que representa este acto de rechazo a la riqueza, la palabra de Dios se expresa en todas las religiones de la historia y existentes hoy día en nuestro planeta, por medio de palabras creadas por los hombres.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/03/opinion/a04o1cul
