Sin embargo, afirmó, el gobierno de Bruselas puso en libertad al sospechoso –previamente deportado de Turquía– por falta de pruebas.
Los atentados perpetrados en la mañana del pasado martes en la capital belga han exhibido la incapacidad de las corporaciones europeas de seguridad en su lucha contra las organizaciones terroristas del extremismo islámico.
Ayer el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reveló que antes de los ataques había alertado a los gobiernos de Bélgica y de Holanda sobre uno de los participantes en los ataques, Brahim el Bakraoui, al cual describió como combatiente terrorista extranjero .
Para confirmar esta impresión basta considerar que una semana antes de los atentados del martes la policía belga había celebrado con bombo y platillo la captura, en Bruselas, de Salah Abdeslam, uno de los participantes en la masacre perpetrada en París por combatientes del EI el 13 de noviembre del año pasado.
Es razonable suponer que los dichos del gobernante turco son un mensaje envenenado hacia las autoridades de Europa occidental y una sutil justificación de los tradicionales métodos de Ankara en contra de los opositores, poco respetuosos de los derechos humanos, pero a fin de cuentas refuerzan la idea de que los aparatos de seguridad de Europa están desbordados por la ofensiva del Estado Islámico (EI).
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/24/opinion/002a1edi
