Para comprender al cura Hidalgo
También se analiza con cuidado la evolución del pensamiento político de Hidalgo, donde queda claro que, si bien no de manera rectilínea, las ideas de autonomía, primero, y de independencia, después, van abriéndose paso en su mente.
Así se inicia la magistral biografía de Carlos Herrejón Peredo, Hidalgo: maestro, párroco e insurgente (Clío, 2014), que ya circula en una versión accesible aunque aún demasiado costosa para el gran público, que debería circular profusamente en ediciones rústicas y económicas, porque es un libro que debemos leer.
En septiembre de 1810, cuando con valor y decisión asume el liderazgo de un movimiento que parecía condenado al fracaso, no hay duda de que pretende la independencia absoluta de lo que él llamaba la América Septentrional .
Hidalgo ha sido, es y será piedra de escándalo, de división y de tropiezo, sobre todo para quienes renuncian a comprenderlo: panegiristas incondicionales y patrioteros de ayer; iconoclastas y seudohistoriadores de hoy, mercaderes del morbo (es muy claro quiénes son los destinatarios: los mismos mercaderes a quienes hemos denunciado en estas páginas como falsificadores de la historia ).
Un trabajo concienzudo de investigación, en que se hace una muy sólida crítica de las fuentes ya trabajadas y que presenta también documentación hasta hoy desconocida; nos muestra a un hombre de su época, querido y respetado por la mayor parte de quienes lo trataron como maestro y sacerdote, proveniente de una familia reconocida por su generosidad y su sensibilidad frente al sufrimiento de los más necesitados (que él continuó) y, naturalmente, con enemigos y malquerientes.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/20/opinion/020a2pol

