“Se investigará”, es la respuesta generalizada en las dependencias fiscales de los países en los que residen los propietarios de los fondos trasegados y de las compañías de fachada.
Salvo algunas renuncias y algunos roces diplomáticos aislados, las conductas inmorales y hasta delictivas que tales filtraciones dejaron a la vista no provocaron, como habría debido suceder, crisis políticas en los gobiernos más exhibidos.
Tras el conjunto de revelaciones mundiales sobre el uso de empresas fantasmas y triangulaciones de dinero por políticos, funcionarios, empresarios, delincuentes y personalidades del deporte y los espectáculos, las autoridades gubernamentales y los propios señalados han reaccionado con una asombrosa combinación de puerilidad y cinismo.
Una expresión acaso involuntaria de la inoperancia de los gobiernos para fiscalizar los movimientos sospechosos de capitales corrió a cargo del presidente francés, François Hollande, quien “agradeció” las filtraciones, pues la exhibición de distintos personajes “nos reportará ingresos fiscales por quienes defraudaron”.
Una faceta exasperante del escándalo es que permite constatar, una vez más, la creciente resistencia del cinismo político y empresarial a las revelaciones de los medios, un fenómeno que pudo ser constatado ya desde las revelaciones de Wikileaks –2010 y 2011– y con la información que Edward Snowden hizo pública en 2013.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/04/05/editorial-paraisos-fiscales-el-cinismo-como-blindaje
