Estas cifras representan el despido, jubilación o retiro anticipado o “voluntario” de 14 mil 694 empleados, mil 224 por cada mes del año anterior, es decir, 4 mil más de los originalmente reconocidos a inicios de este año.
Queda claro que mientras no se modifiquen sustancialmente los términos en que opera Pemex –comenzando por su régimen fiscal y la sangría de personal–, no habrá espacio para la planeación, innovación y competitividad presuntamente deseadas.
El esquema se recrudece para quienes busquen jubilarse a partir de 2021: estos empleados deberán esperar hasta alcanzar 65 años.
En vista de estos elementos, cabe concluir que pese a todas las modificaciones emprendidas por la actual administración federal, no se han aplicado los cambios necesarios para robustecer a la empresa.
Basta señalar que durante 2015 los impuestos, derechos y aprovechamientos supusieron el 400.7 por ciento de su rendimiento de operación, un incremento catastrófico respecto del 121.2 por ciento registrado en 2014.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/03/06/editorial-pemex-sangria-laboral-7816.html
