Las FARC, a través de su comandancia, han asegurado en los últimos meses que no volverían a la guerra.
En Medellín, bastión uribista, era habitual escuchar, los días previos a la celebración del plebiscito, el enfado ciudadano porque “los guerrilleros no iban a pagar cárcel”.
El inventario iba a realizarse durante el período de concentración de los guerrilleros en las zonas veredales.
Hasta ese momento, la guerrilla había asegurado que no contaba con capacidad económica para contribuir a la financiación del postconflicto.
Lo hizo el comandante Pastor Alape en Bojayá, donde un cilindro explosivo cayó sobre una iglesia y provocó una masacre.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/03/colombia/1475449482_066722.html
