No, Brasil no es Venezuela, y los brasileños, en las urnas, acaban de demostrar que quieren huir de tal fatalidad.
Lo último que desea Lula, que aún sueña con volver a gobernar este país, es acabar condenado por corrupción.
Hay que entender al personaje Lula, que llegó a ser no sólo el Presidente más popular del Brasil moderno, sino un político con gran resonancia mundial.
Crecen las voces de que Lula, imputado ya en tres procesos de corrupción, podría pedir asilo político al gobierno de algún país amigo para huir de las garras del severo juez Sérgio Moro.
Siempre se dijo que el PT no existe sin Lula y que éste tampoco existiría sin el partido.
Fuente original: Por qué Lula no debería huir de Brasil | Internacional | EL PAÍS
