Los tres puntos que sumó la primera jornada le permitieron comenzar con ese sosiego, también la incapacidad del rival para imponerse.
Cuando la pelota volvió a rodar resultó que Croacia se había ido antes de tiempo.
Donde su oponente alineaba a un par de bregadores como Darida y Plasil, Croacia recurría a la sutileza.
Ni siquiera precisó Croacia desgastarse en la presión para que los jugadores checos se pusieran en evidencia.
Fue una acción episódica, pero bien resuelta, también una alerta sobre uno de los pocos recursos que tenía la República Checa, el centro y el remate por alto.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/06/17/actualidad/1466159601_282245.html
