Los gobiernos progresistas han promovido los derechos de la gran masa que siempre había estado rezagada, discriminada, excluida.
Sentimientos similares se mantuvieron en sectores de las élites tradicionales cuando vieron que sus privilegios dejaban de serlo para volverse derechos de todos.
Los gobiernos progresistas de América Latina cometieron el pecado de lesionar intereses de las élites dominantes.
Sectores de clase media no quieren derechos, prefieren privilegios, que los incluyan solamente a ellos.
El libro se llama No somos racistas y acusa a los que han impulsado políticas de cuotas de haber metido el racismo en Brasil.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/04/02/revanchismo-conservador-emir-sader
