Ernesto Aroche Aguilar | ladobe.com.mx
@earoche
Hay silencios que lo dicen todo. Hay omisiones inmensas como globos aerostáticos. Hay nombres prohibidos que a fuerza de callarlos se filtran. Hay ausencias tan grandes que desnudan. José Luis Alberto Tehuatle Tamayo fue el nombre tabú de la jornada de ayer, esa que Rafael Moreno Valle, el gobernador de transición que llegó a Casa Puebla apuntando a Los Pinos, preparó como antesala a su carrera rumbo al Distrito Federal (aunque en realidad haya empezado desde años antes).
La violación de los derechos humanos, la criminalización de la protesta y la mano dura fueron el signo de un año, el cuarto, que dejó cárceles llenas de presos políticos y ninguna traza de arrepentimiento.
En los 43 segundos que Rafael Moreno Valle dedicó al caso Chalchihuapan dejó en claro que para él, el asesinato del menor de 13 años la tarde del 9 de julio a manos de policías estatales fue responsabilidad de los que “trasgredieron la ley y alteraron la tranquilidad pública”.
“El mes de julio del año pasado, en la comunidad de San Bernardino Chalchihuapan un grupo transgredió la ley, y alteró la tranquilidad pública al bloquear la carretera Puebla-Atlixco, afectando a terceros. La obligación legal del gobierno es garantizar que impere el estado de derecho como condición indispensable para preservar el orden y la paz social. Lamentamos las dolorosas consecuencias de estos hechos, sin embargo el gobierno del estado siempre actuará con apego a al ley, tal como lo exige la sociedad para preservar la concordia y la tranquilidad”.
Y el nombre prohibido, el del joven al que unas latas de gas lacrimógeno le rompieron el cráneo y la quitaron la vida, llenó la sala del modernizado auditorio, una obra a la que se destinaron 416 millones de pesos más 40 mil pesos por el pago de su nuevo nombre: “Auditorio Metropolitano Puebla”, mientras que al pago de las indemnizaciones de muertos y heridos en el desalojo de la autopista Puebla Atlixco, tan sólo se destinaron 4 millones.
Entre tibieza y omisiones
Y si el gobernado apenas le dedicó 43 segundo al tema que marcó el año, los diputados al fijar postura política durante el acto protocolario en el que el gobernador entregó al poder Legislativo su informe de labores lo mencionaron una sola vez y casi de pasada. Ahí de nuevo el tabú estatal y el nombre prohibido se omitió en la pasarela legislativa.
Hubo, sí, loas y aplausos por parte de los partidos que conformaron la coalición que lo llevo al poder. Hubo, también, reclamos más bien tibios por la violación a los derechos humanos y encarcelamiento de opositores. Hubo, por si faltara, quién salió a atajar las críticas reprochando al otro sus propios cadáveres. Tlatlaya. Ayotzinapa. Hubo al final, incluso, quien habló de decisiones “responsables y valientes” al calificar la privatización del servicio del agua potable. Lo que no hubo fue autocrítica y contrición, si eso fuera posible.
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