Volver a Hobbes quiere decir volver al Estado.
Semana Mayor, sin duda, que obliga a todos a preguntarse en serio por lo que hoy quiere decir modernidad, ser modernos, gozar del desarrollo y vivir la afluencia no sólo material, sino aquella que se plasma en la materialización cotidiana, en códigos, agencias e instituciones, de lo que Bobbio llamara la era de los derechos .
No estamos ante un Gólgota redivivo y el recuento anual del calvario y la resurrección a que se dan los católicos no desemboca en un panorama de auténtica contrición.
El gran ajuste no es pues sólo económico o financiero, ni siquiera es sólo el que nos refiere a revisar con cuidado, pero sin pausa, la pauta laboral inventada y reproducida de manera ampliada desde la Revolución Industrial.
Panorama apocalíptico, sin duda, que se despliega en una y mil histerias apenas contenidas que claman por nuevas cruzadas y por poner a un lado, a buen recaudo si se quiere, el inmenso y rico inventario de cultura y civilización acumulado y recreado por siglos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/27/opinion/011a2pol
