Si vivir es jugar, Calamaro morirá jugando.
El Calamaro eléctrico, rockero, enseña sus tatuajes al agarrar el micrófono, al tocar la guitarra o al aporrear el teclado.
No había pasado ni presente en el hombre de 55 años: era un hombre tan vestido que apareció desnudo.
Para él, con gafas de sol y manos de recién nacido, mirándolas como si acabase de nacer, se reservó el papel de cantante.
Y se enamoran con mis canciones, y llaman Andrés o Paloma a niños que engendraron fornicando con mis canciones de fondo.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/03/actualidad/1467529773_772953.html
