Y, sin atenderlo, se procedió a dar un salto al vacío: la famosa reforma de reformas, la energética.
El panorama dibujado por la presente administración, una vez aprobada tan crucial reforma, no podía ser más halagador.
Desde hace 10 años se pronosticaban caídas en la producción de crudo y la reposición de reservas probadas se había estancado.
Por regla general, todas las reformas trabajadas dentro del Pacto por México flotaron sobre calmo mar de promesas ideales.
Tampoco se trabajaron alternativas reales para amortiguar el amenazante y factible cúmulo de nefastas coincidencias ya, por lo demás, bien exploradas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/06/opinion/025a2pol
