La comida estuvo genial, pero para nuestra desgracia escuchamos sin querer a dos señoras mayores, sentadas junto a nosotros, charlando sobre los aborígenes.
Cortesía de los dos aborígenes sentados a vuestro lado en la mesa número 26″.
En la publicación, este joven de 31 años, explicaba por qué decidió responder a los insultos con este gesto:Hoy comí fuera.
Antes de abandonar el local pagó una consumición a sus vecinas de mesa y escribió un mensaje para ellas en el recibo: «¡Disfrutad el té!
Publicándolo en Facebook, dice, quería mostrar que hay otras formas de lidiar con el racismo ocasional.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/09/12/articulo/1473682911_810476.html
