Al abrir las puertas, deshidratados, los inmigrantes bajaron como pudieron y necesitaron atención médica inmediata.
Aún así, se ve cómo los policías los esposan al bajar hasta que se quedan sin grilletes.
El agente Reyna declaró que, irónicamente, él se encargó de darle de beber agua a Potter mientras estuvo detenido.
Hacinados, uno encima del otro, sin apenas poder respirar: al borde de la muerte.
Potter ha declarado a las autoridades que recibió dinero por llevar el tráiler desde Laredo hasta San Antonio pero que nunca supo que transportaba personas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/09/actualidad/1444401559_212586.html
