Junto a estos enfoques pragmáticos, Richardson planteó que el uso de psicotrópicos podía incrementar las posibilidades de tener sexo.
“Lo que hemos observado es que, probablemente, la gente que de por sí va a tener más parejas sexuales tiene más tendencia a tomar drogas”, apunta Richardson.
Su conclusión es que la influencia no existe, salvo de forma muy ligera con el alcohol, que aumenta las probabilidades de tener sexo, y con la marihuana, que las reduce.
Algunos investigadores ya habían encontrado correlaciones entre el consumo de drogas y una mayor actividad sexual y un mayor número de parejas sexuales.
Una tercera opción plantea que la utilidad de las drogas se alcanza a través de la modulación de la actividad cerebral.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/15/ciencia/1468598636_751952.html
