Considerados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el asalto fue comandado en 2012 por el yihadista maliense arrepentido Achmad al Faqi al Mahdi, que ha sido condenado este martes a nueve años de cárcel.
Es la primera vez que la Corte castiga la demolición de acervo artístico, perpetrado en este caso por motivos religiosos.
Ello a pesar de que las agresiones contra la propiedad se consideran menos graves que las padecidas por las personas.
Los nueve sepulcros arruinados estaban dedicados a santones y eruditos, una práctica rechazada por los extremistas, defensores del monoteísmo estricto.
Achmad Al Mahdi escucha a su defensa en la Corte Penal Internacional.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/27/actualidad/1474973020_362591.html
