La disyuntiva será: simulación desde el principio de Lampedusa (aparentar que todo cambia para que todo siga igual) o nacimiento del IPN del siglo XXI.
Esta no es una expresión retórica: no refiere el IPN en el siglo XXI, sino un IPN que deje atrás los graves lastres de la estructura autoritaria que tanto daño antiacadémico ha generado sobre el proyecto fundacional cardenista de esta noble institución.
Los desenlaces de ese congreso serán de doble impacto: definirán el proyecto de IPN para las próximas décadas y generarán consecuencias en el sistema educativo nacional.
El diseño de esta estructura organizativa garantiza que el universo completo de la comunidad politécnica tendrá representación genuina ante la COCNP.
Que semejante composición no permitía la representación de las 44 escuelas del IPN que firmaron los acuerdos con el gobierno federal, cuyo derecho debía ser respetado.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/09/opinion/015a1pol
