Tenía al menos tres buenos motivos para ser un hombre feliz.
Fueran las que fuesen las desdichas del mundo y la vida humana, queda la posibilidad de una existencia feliz.
Mario Vargas Llosa festejó alegremente su cumpleaños.
Esta alegría, esta satisfacción de su destino y de sí mismo, Vargas Llosa se presta sin dificultad a exhibirla, y los medios de comunicación aprovechan la oportunidad.
Qué suerte encontrar un hombre dichoso y, para colmo, un escritor.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/12/opinion/a05a1cul
