Los servicios públicos están funcionando como una red de igualdad de oportunidades, pero no como elemento de redistribución de renta.
Los servicios públicos sagrados para los socialistas, sanidad y educación, casi en ninguna comunidad autónoma superan el 50% de sus presupuestos.
Los socialistas debemos defender la construcción de un nuevo modelo europeo con la participación de todos, cediendo soberanía a la Unión y buscando la subsidiariedad en los niveles inferiores.
Existe un enorme malestar social, pero no se debe tanto a la quiebra de los servicios públicos como a la quiebra del mercado laboral y la imposibilidad de progreso económico.
Es necesario poner el capital a trabajar, es necesario terminar con la economía meramente especulativa que no genera riqueza sino que vampiriza la riqueza colectiva.
Fuente original: Un nuevo proyecto para un nuevo siglo | Opinión | EL PAÍS
