“Siempre han existido los estereotipos de lo que es una bailarina», dice Elizondo a Verne vía telefónica.
“No fue amor al primer tendu, pero dos años después tomé clases con una maestra rusa y fue cuando decidí que tenía que ser bailarina profesional y punto,” comenta.
«Para los que no son bailarines, el ballet puede ser un mundo completamente diferente, como otra dimensión.
Pero la verdad, en el momento en que estás en el escenario te das cuenta de que vale la pena».
La bailarina comenta que su Instagram comenzó ganar muchos seguidores a partir de que la revista Vogue publicó un artículo sobre ella en 2015.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/06/11/mexico/1465609195_904360.html
