Iba cada minuto», confiesa Loveth.
«Las primeras veces que me obligaron a prostituirme sentía tanto dolor que cada vez que iba al baño creía que iba a parir.
Fue víctima de trata, pero ahora es superviviente y la cara de una campaña de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp).
Luego lo guardó en una bolsita para en caso de no cumplir la deuda, «hacérselo pagar», según cuenta.
El vudú es más que brujería.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/08/videos/1465371212_239759.html
