El Reino Unido deberá optar por seguir sometido a las regulaciones de Bruselas sin poder incidir en sus decisiones, o aceptar alternativamente su exclusión del mercado único.
Las instituciones de la Unión están atenazadas por el miedo de los Gobiernos nacionales a ser desbordados por los argumentos populistas.
La victoria del No tendría costes muy significativos para Reino Unido tanto en el orden económico como en el político, fuese cual fuese la alternativa elegida para ubicarse fuera de la Unión.
Habrá que tenerlo muy en cuenta tras el 23-J tanto al poner en práctica los puntos acordados para acomodar al Reino Unido en el marco comunitario tras la victoria del Sí, como en caso de tener que negociar el futuro estatus del Reino Unido tras el triunfo del Brexit.
Todas ellas implican serios retrocesos respecto de la situación actual sin aportar a cambio las ventajas que proclaman los antieuropeos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/06/opinion/1459938475_609479.html
