Cuando Caracas eligió a un alcalde de oposición, Chávez primero le retiró sus principales competencias y luego Maduro terminó encarcelándolo.
La izquierda del mundo que se dice progresista no puede seguir callada ante la tragedia de Venezuela.
Hasta hace poco, el régimen que fundó Hugo Chávez era objeto de fascinación para los progresistas del mundo entero.
Chávez rápidamente entendió la importancia de no aparecer ante el mundo como un militar más que gobierna autocráticamente.
La comunidad internacional reitera solemnemente su preocupación por Venezuela, pero estas declaraciones no han tenido consecuencias.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/09/actualidad/1468099480_304349.html
