Cuando hayan depositado sus ralos votos volverán, no sin cierto desengaño para aquellos ilusos, a sus quehaceres acostumbrados.
Aunque, tal vez abriguen, allá en sus recónditos adentros de sobrevivientes, aunque sea un tenue vahído de duda.
Unos 26 millones (listado completo) tal vez prestarán su oído o bolsillo a los melosos llamados.
La temporada para la vendimia de votos ha, proféticamente, comenzado.
El futuro que se les pondrá delante quedará, por cierto y en todo caso, bastante más corto de lo ofrecido.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/13/opinion/016a2pol
