España era mejor, es mejor, y toda la cuestión era ver si esta vez el gol no se hacía esperar tanto.
Con los pitos y flautas en torno a él se deslizó el partido hacia su final, feliz para nosotros, que vemos a esta Selección viento en popa y a toda vela, como aquel bajel pirata llamado ‘El Temido’.
España metió velocidad arriba, movió a la defensa turca y al meta Babacan y acertó dos veces antes del descanso y otra nada más regresar de él.
Eso despejaba el camino hacia la cabeza del grupo a España, y colocaba a Turquía en una posición menos desesperada.
Así empezó el partido, que inauguró Sergio Ramos con una de esas sobradas suyas, que le costó una amarilla.
Fuente: http://opinion.as.com/opinion/2016/06/17/portada/1466197780_144291.html
