En el Reino del Padre Pistolas los pobres prevalecerían sobre los ricos, los ciegos sobre los videntes, los pequeños sobre los grandes, los tamales sobre los tacos, el mariachi sobre la música banda, y, de seguro, la batuta la llevaría el propio Padre Pistolas.
Alfredo Gallegos, el Padre Pistolas, es el irreverente cura de un pueblo de Michoacán que oficia misas armado.
El discurso del Padre Pistolas no es fácil de seguir.
El Padre Pistolas no tendrá la oportunidad de cruzarse con Bergoglio.
El Padre Pistolas vio el final bastante cerca durante una época, y se recogió en un voto de silencio que se prolongó durante seis años.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/16/mexico/1455638181_945167.html
