Y aunque varios organismos dan a conocer distintas cifras, en todos los casos éstas superan por mucho los 10 mil.
Desde luego, este hecho se explica en que no se trata de simples viajeros de paso por México, sino de migrantes de escasos o nulos recursos, a los cuales sus países expulsaron debido a desastres naturales, privaciones económicas, conflictos sociales y en algunos casos situaciones políticas.
Miles de hombres, mujeres y niños oriundos de Haití y de diferentes países de África se apiñan de este lado de la frontera norte (sobre todo en Tijuana y Mexicali) en espera de ser admitidos en territorio estadunidense.
La mayoría son transportados de manera clandestina, depositados sin orientación en costas mexicanas, desprovistos de medios de subsistencia y acaso con un mínimo peculio celosamente guardado para intentar alcanzar por vía legal el mítico sueño americano .
De momento se ha optado por extender a los nuevos migrantes un permiso con vigencia de 20 días para que soliciten regularizar su estancia aquí o para que abandonen México; pero habida cuenta de que muchos de ellos manifiestan de manera expresa su intención de acceder al país vecino, este recurso no resuelve la situación: sólo la congela de forma temporal.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/10/09/editorial-nuevos-migrantes-entre-nosotros
