Diana MANZO
Oaxaca, Oax.- “Me das 30 dólares por cada una de ustedes o ya sabes, un acostón”: Así le dijeron a Miriam, venezolana de 25 años de edad.
Fue cuando ingresó a México por la frontera sur, entre Guatemala y Chiapas, acompañada de sus dos hijas menores -5 y 13 años de edad-.
Ella entregó dos celulares para que a sus hijas no le hicieran nada, pero ella sí tuvo que pasar con “el jefe”.
Desde el Centro de Movilidad en la capital oaxaqueña, confiesa que tuvo mucho miedo.
Un hombre robusto le dijo que pasara al cuarto y se bajara el pantalón. Miriam estaba menstruando y eso la salvó.
“Así no me sirves, vete de aquí”, recuerda que le dijo el hombre de tez oscura a quien todos le decían “el jefe”.
La mujer que salió de Venezuela hace dos meses asegura que sintió mucho miedo, pero no le quedó más que obedecerlo, pues temía por su integridad.
“Gracias a que estaba menstruando no me violaron, porque realmente eso iba a ocurrir, una violación sexual”, afirma.
La violencia sexual que viven las mujeres migrantes es real en esta zona fronteriza entre Guatemala y Chiapas.
Ella refiere que el camión que las ingresó a Chiapas las llevó por un camino solitario y peligroso y es donde los asaltantes las abordaron.
“Las mujeres corremos mucho peligro y riesgo, yo salvé a mis dos hijas menores de edad y preferí arriesgarme.
“Quien no trae dinero, tiene que pagar para no ser violada. Yo me salvé porque estaba menstruando”, reiteró.
En el caso de los hombres, a ellos los asaltan y les quitan su dinero, celulares y toda pertenencia de valor.

**No denunciamos por pena**
Luisa y Karina, también venezolanas, recuerdan que a ellas las violaron introduciéndoles los dedos en la vagina buscando “plata” (dinero).
“Nos dijeron que nos desvistiéramos, de ahí comenzaron a tocarnos en todo el cuerpo en busca de “plata”.
Finalmente la revisión llegó a nuestra vagina, pensando que traíamos dinero oculto en nuestras partes íntimas.
Ellas no denunciaron por pena, pero además, nadie les cree. La mayoría de las mujeres violentadas son jóvenes, entre 14 a 30 años de edad, afirmaron.
“Es denigrante lo que tenemos que pasar para poder alcanzar el sueño americano, estas violaciones son silenciosas, no las decimos por pena.
“Y, finalmente nadie nos cree; al contrario, nos dicen que es nuestra culpa por migrar, por querer llegar a otro país, por buscar nuestros sueños”.
**Una realidad, la violencia sexual a las mujeres migrantes**
Perla Gómez, líder de Médicos Sin Fronteras, dijo que la violencia sexual que viven las mujeres migrantes es una realidad durante su tránsito.
Explicó que Médicos sin Fronteras cuenta con un paquete médico completo que incluye exámenes físicos, psicológicos, trabajo social y pruebas rápidas.
“Es una realidad de la consulta la violencia sexual y por eso lo incluimos en nuestros paquetes médicos.
“La intención es ayudar a las mujeres que migran en busca de alcanzar el sueño americano”.
Activistas y defensoras de derechos de mujeres en la migración sostuvieron que más que una crisis migratoria, hay un multitudinario ingreso de personas refugiadas por la frontera sur.
Sostuvo que una de las razones de las mujeres es que en sus países no hay el derecho a decidir sobre su cuerpo.
“Muchas mujeres se van por salvar su vida, la migración ha significado para ellas salvar la vida.
“Y para las comunidades indígenas significa también huir por mucha represión”, concluyeron.
