Me refiero a quienes tomamos contacto con la realidad política de Chile a finales de los años 60.
Tal vez Chile Hoy era lo más parecido, y con el golpe de Estado desapareció.
Siempre defensor de la Unidad Popular y admirador de Salvador Allende, su retrato unido al exilio español presidía el parnaso laico de su escritorio.
Viví intensamente el proceso de la Unidad Popular.
Tuve la suerte de pertenecer a una familia donde la política formaba parte de la vida cotidiana.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/02/opinion/022a1pol
