El prelado polaco no ocultó sus intenciones: “Yo quería decir al Sínodo que el amor homosexual es un amor familiar, que tiene necesidad de la familia.
Aunque por motivos aparentemente contrapuestos, a ambos les interesaba que la noticia bomba explotase en las vísperas del Sínodo.
Cada persona tiene derecho al amor y ese amor debe protegido por la sociedad, por las leyes.
El cardenal Müller no ha hecho declaraciones, pero la confesión de monseñor Charamsa le ha procurado dos motivos de satisfacción.
Cada persona, también los gais, las lesbianas o los transexuales, lleva en el corazón un deseo de amor y familiaridad.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/04/actualidad/1443982833_844255.html
