Se derrite la quimera de las compañías petrolíferas de explotar el gas y el crudo del Ártico.
La aventura en el Ártico le ha costado a Shell, según varias informaciones, más de 7.000 millones de dólares.
El mercado nada en una abundancia de gas y petróleo, procedentes en gran parte de las operaciones de fractura hidráulica.
En diciembre se reúne la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y se verá si tiene fuerza para suturar esta sangría.
«Las operaciones en el Ártico son caras y un desafío», apunta Lidia Puka, investigadora del Instituto Polaco de Asuntos Internacionales (PISM).
Fuente: http://elpais.com/economia/2015/10/09/actualidad/1444378355_927392.html
