Para cuando tenía 16 años, Osuna ya había jugado en giras en Japón y en Italia, y en 2011 debutó con los Diablos Rojos de la Liga Mexicana.
Osuna, un gigante moreno con sonrisa de niño, creció en el noroeste de México y es sobrino e hijo de pitchers.
Su padre, también llamado Roberto, jugó durante 18 años en la Liga Mexicana.
“Mi papá era el único que trabajaba, pero no ganaba lo suficiente para mantenernos”, explicó el pitcher a Associated Press.
Sí, el béisbol, el deporte de Babe Ruth, de Lou Gehrig, de Joe DiMaggio y de Fernando Valenzuela, se alimenta de maldiciones, historias y leyendas.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2015/10/17/actualidad/1445039903_276203.html
